Ya dicen que los domingos son un día onírico, más bien diseñado para esconderse debajo de una manta, abrir dos agujeritos en ella y sentarse a ver la tele (o ordenador, porque la tele no nos va, y aunque fuera no podemos entender a los franceses si no se quitan la patata de la boca). Así pues, nos hemos dedicado a no hacer nada, que ya es mucho, y a cocinarnos unas salchichillas que hemos acompañado con salsa boloñesa para darles un toque personal (no tiene nada que ver con que nos olvidáramos de comprar ketchup).
Finalmente pudimos apreciar la famosa llovizna de Burdeos, gotas lentas pero seguras. Vamos, el tractor de las lluvias. Hasta el final de la tarde no nos dio respiro, previo calado mientras ibámos a casa de Alejandro. La idea era ir más pronto, pero había miniClásico y también jugaba su Betis. Hubiera sido mejor ignorarlo, pero a fe que en can Alex no se habló demasiado de fútbol. (por cierto, PUTA BARÇA, que nunca está de más decirlo).
Esta vez no nos perdimos (WIIIIII) y pudimos llegar a tiempo para disputar el Grand Prix de Ping Ping de la Aquitania (y descubrir que como chino con palas no tengo futuro). Hamburguesas para reponer fuerzas (y el ánimo hecho pedazos tras sendas palizas) y Ocean's Eleven in inglis para rematar la noche.
Parece que la siguiente semana se presenta más animadita, conoceremos al fin a la chica brasileña (que es rubia y más blanca que lavada con Ariel, hay que ver) y es de suponer que irán llegando los shurs que faltan. Veremos, pues.
No hay comentarios:
Publicar un comentario