sábado, 2 de febrero de 2013

Day 8: sobrio se apunta mejor

El tiempo pasa rápido aquí, qué duda cabe. Tanto, que no me da tiempo nunca de hacer la cama. Ejem. Bueno, al caso: hoy ha sido un día de contrastes. Lo que amenazaba con ser una onírica noche se tornó en una luz de esperanza al final del túnel.
Del día nada que decir, realmente. Nos levantamos tarde, holgazaneamos por el piso, comemos por compromiso, nos pasamos la tarde matándonos a pajJUGANDO CON EL ORDENADOR y esperamos a que salga un plan. En este caso, preparty a casa de Alejandro con las Beer Pong Olympics y búsqueda de garito.
Curioso, esto del beer pong. Uno, porque es entretenido. Y dos, porque por mucho que beban, los erasmus nos se emborrachan. ¿Dónde lo meten? ¿Lo evaporan? ¿Lo almacenan y se lo administran lentamente, a lo gota a gota? El torneo fue en parejas y quedé segundo con Catherine después de una actuación clutch por mi parte: a punto de perder en las preliminares conseguí clavar el tiro que nos empataba con nuestro rivales AT THE BUZZER. ALBERT MORILLAS, WITH THE THREE... GOT IT!!!!!!! HE DID IT AGAIN, SE LA SACA A BASE DE BIEN.
Bueno, eso, que no ganamos por los pelos en la final, nos quedamos a un vaso. Claro, como yo no bebía, todos eran para Catherine... que creo que apuntaba mejor con el puntillo. Era la única, sin embargo. Los noruegos están acostumbrados a tener que calentarse el cuerpo, I guess.
Finalmente fuimos al Bodegon para tomar la última y bailotear un rato. Ashley, a pesar de cascarse un viaje de 15 horas era la soul of the party. CON UN PAR. Esta gente es la que lleva bien adentro el espíritu ERASMUS. Me enseñó sus pasos de baile especiales y además pudimos compartir el baile del puño en el aire. SÍ, TÍO, PUÑO EN EL AIRE. LOS TAXIS YA ESTÁN AQUÍ. Y mañana, fiesta por todo lo alto...

viernes, 1 de febrero de 2013

Day 7: los alemanes llevan la fiesta por dentro

7 días ya, whoa. Recurdo mi despedida en el aeropuerto como si hubiese sucedido la semana pasada... nos hacemos mayores, oigan. Psche, hace nada hállome yo en mi camita española bien montada, tó bonica, y ahora tengo que sobrevivir en un colchón sobre tablas de madera (¡del Ikea! QUE ME EXPLIQUEN COMO COJONES VENDEN TABLAS DE MADERA SEPARADAS Y LES LLAMAN CAMA).
Aquí cada día llovizna, pero el cielo suele dar respiros a lo largo de la tarde. Aprovechamos para ir a buscar el abono de la bici y dar un paseo con Stephanie, sin suerte en lo primero (sólo les falta pedir análisis de sangre, cagon la burocracia) y con una puñalada en la espalda en los egundo (porque nos paramos a tomar algo y me cobraron 5 leuros por un milkshake de vainilla. Ugh...).
La noche debía consistir en reunión rápida en nuestro piso para ir a la competición de beer pong, pero las mozas tardaron tanto que al final pasamos casi toda la noche aquí para luego tomar una cerveza por ahí. Meh, vale la pena esperar a que las belgas salieran de la uni, y las nuevas alemanas se demoraron porque hubo un asesinato o algo en su apartamento y no podían entrar. No vengáis a Burdeos. Aquí matan a gente.
En fin, todo bastante bien, aunque me preocupa que los alemanes sean más fríos que el culo de un pingüino. Les pregunté y me dijeron que les cuesta coger confianza... igual es que a los españoles nos sobra. Could be.

jueves, 31 de enero de 2013

Day 6: qué chaqueteros son los franceses

Creo que estoy bajando peso. Es natural, si tenemos en cuenta que sólo hago 3 comidas y con un sólo plato, y no me viene nada mal. Se me va a quedar un figurín de sílfide que pa' qué, hermosote que me voy a quedar. Y olé.
Claro, que si encima comemos ensalada, cualquiera pensaría que estamos siguiendo una dieta de Saber Vivir (pum-pum, pum-pum). Ya veis, vida sana en Burdeos, y sin alcohol de por medio, que es mu' malo y os hace dejar de ser quien sois. No bebáis. #ConsejoDelGato
El evento del día ha consistido en ir a ver el PUTABARÇA-Madrid con los guiris. Fuimos a Plaçe de la Victórie, donde tenían una pantalla grande en un bar. Varios franceses estaban allí viendo el partido, demostrando que su liga es más mala que una canción de los Vili Manili. Le tiraban más al Barça por como gritaban en las ocasiones culers, y lo cierto es que aplaudieron el gol del soplapollas de Cesc. Sin embargo, demostraron ser unos chovinistas de la hostia cuando celebrano eufórcios la anotación del Madrid... porque lo metió Varane. Sí, francés. Oh la lá, los gabachos no tienen ni ascensores ni vergüenza. Lahmentabla.
La noche acabó en Apollo, con una mejicana y dos colombianas amigas de Alejandro, muy dicharacheras ellas. No están en nuestra universidad, pero creo que las iremos viendo a lo largo de nuestra estancia. AL menos eso es lo que una nos ha dado a entender...

miércoles, 30 de enero de 2013

Day 5: la peña se cuida

Empieza a ser rutina no hacer nada por las mañanas. Que también cansa, pero es menos productivo. Escribir las entradas del diario, escuchar música, ver vídeos pornEDUCATIVOS y tal. Vida de solterón. Igual debería probar a que me diera el aire yJODER, TRES PISOS DE ESCALERAS, ME QUEDO EN CASA.
Conste que tuvimos que bajar igualmente a hacer la compra, como buenas marujas. Ahora, más que Carrefour deberían llamarlo CarreFUUUUUUUUUUUUUUU-. Puto laberinto. ¡Un cuarto de hora para encontrar el arroz! Nos llega a hacer falta trufa y no salimos de allí nunca jamás. Pero bueno, ahora sé que arroz aquí es "riz". #AprendeGabachoConElGato
La idea era ir por la tarde a por el abono de la bici, pero se fastidió el plan y tuvimos que esperar a la noche para ver otra vida humana. esta vez visitamos el piso de las belgas... sin comentarios. Nosotros vivimos en una pocilga a su lado. Qué digo una pocilga, vivimos en el Camp Nou a su lado. Por segunda noche seguida nos plantamos en Nueva York sin quererlo, prueba de que el tranvía de Burdeos funciona pepins. Es un estudio con cocina con barra americana (mi sueño de toda la vida), decoración en verde y marrón (dando un toque cool a la vez que casual, sin caer en lo trendy pero con un aire surfer), un sofá (UN SOFÁ, YO LLEVO 5 DÍAS SENTADO EN UNA SILLA GIRATORIA CON LA TELA ROTA) y habitaciones normales (la mía tiene unas escaleras que llevan a una puerta que no se puede abrir. me lo expliquen).
La verdad es que la velada estuvo bien. Las belgas son una monada en todos los sentidos y además tienen un buen sentido del humor. Y encima se vendrán a ver el Clásico :b ya sólo por la cantidad de chuches que nos ofrecieron las tengo en un altar. Las cosas van mejorando :)

martes, 29 de enero de 2013

Day 4: los chungueleh de Burdefa

Bueeeeno, la cosa se va animando una miaja. Ya nos estamos acostumbrando a la ducha asesina, a las ollas de paleozoico de la cocina y los ruidos extraños que a veces oigo... (¿ratones? Ñam). También va llegando más gente, e incluso hay veces en que no está lloviendo y todo (eso me pasa por cantar).
La idea era ir a visitar a Anca (la jefa de los ERASMUS aquí, vaya) para que nos diera una serie de papeles y nos indicara cómo hacernos una cuenta de banco.. Necesitamos el tranvía para llegar hasta la uni, así que pensamos en comprarnos un ticket de 10 viajes hasta que podamos comprarnos el mensual. EEERRROOOOOOOR. Las máquinas no aceptan billetes ni tarjetas extranjeras, (¡RACISTAS!) así que cogemos un ticket simple para llegar hasta la ECE. And guess what? La oficina de inetrnacionales estaba en el último piso y sin ascensor. MÁS ESCALERAS. ESCALERAS POR TODAS PARTES. SUEÑO CON ESCALERAS.
Valió la pena subir, sin embargo. Anca es muy maja y quiere querernos mucho (?) a tenor de que tiene fotos de los del último semestre colgadas en la pared. Recogemos nuestro carnet de estudiante (estuqué?) y nos disponemos a volver... ¡sin pagar el tranvía! HAN LLEGADO LOS CHUNGOHS DE EHPANJA, OLLE SHUR? Que es 1,40 € por viaje, eeehh... és gravíssim...
Por la noche teníamos reunioncilla en casa de Stephanie, de padre brasileño y madre danesa (Lucía es la corista, de una roquestra de poca monta...(8)). Nos tuvimos que despedir antes de Ana (:'(), pues partía hacia Mordor (España, leñe) mañana y nada, que al piso fuimos. Y vaya piso, como se cuida la chiquilla: moderno, simplista, con una cocina ordenada (que si la comparas con la nuestra, ésta se tira por la ventana); y ella nos recibe bebiendo una copilla de tinto. Vamos, que no sabía si seguía en Burdeos o me había mudado a un rascacielos de Nueva York. Sólo faltaba la música de Barry White (que era negro, tócatelos) de fondo.
La miniparty nos vino bien para coger ánimo, tanto ella como dos chavales alemanes que vinieron se mostraron más abiertos a hacer cosillas que los otros erasmus que habíamos visto en los días anteriores. Edu se pulió una botella de vino solo (bueno, con Alejandro desde boxes dándole ánimos) para hacerle la competencia a Stephanie y los alemanes jugaron la otra semifinal a Heyneckens (se las deben regalar, ni que fuera agua pishah). En fin, volvimos a casa (y seguimos sin pagar, en una de éstas montamos un conflicto internacional) a esperar otro día más.

lunes, 28 de enero de 2013

Day 3: sluggish Sundays

Ya dicen que los domingos son un día onírico, más bien diseñado para esconderse debajo de una manta, abrir dos agujeritos en ella y sentarse a ver la tele (o ordenador, porque la tele no nos va, y aunque fuera no podemos entender a los franceses si no se quitan la patata de la boca). Así pues, nos hemos dedicado a no hacer nada, que ya es mucho, y a cocinarnos unas salchichillas que hemos acompañado con salsa boloñesa para darles un toque personal (no tiene nada que ver con que nos olvidáramos de comprar ketchup).
Finalmente pudimos apreciar la famosa llovizna de Burdeos, gotas lentas pero seguras. Vamos, el tractor de las lluvias. Hasta el final de la tarde no nos dio respiro, previo calado mientras ibámos a casa de Alejandro. La idea era ir más pronto, pero había miniClásico y también jugaba su Betis. Hubiera sido mejor ignorarlo, pero a fe que en can Alex no se habló demasiado de fútbol. (por cierto, PUTA BARÇA, que nunca está de más decirlo).
Esta vez no nos perdimos (WIIIIII) y pudimos llegar a tiempo para disputar el Grand Prix de Ping Ping de la Aquitania (y descubrir que como chino con palas no tengo futuro). Hamburguesas para reponer fuerzas (y el ánimo hecho pedazos tras sendas palizas) y Ocean's Eleven in inglis para rematar la noche.
Parece que la siguiente semana se presenta más animadita, conoceremos al fin a la chica brasileña (que es rubia y más blanca que lavada con Ariel, hay que ver) y es de suponer que irán llegando los shurs que faltan. Veremos, pues.

domingo, 27 de enero de 2013

Day 2: todos los caminos llevan a Hotel de la Ville

¿Qué pasa si te junta que los vecinos de enfrente se pasan la noche de party rock a todo volumen y que no tienes persianas en las ventanas? Efectivamente, que te vas a dormir a las 2, no concilias el sueño hasta eso de las 4 y media y te levantas a las 8 con to'l puto solano y mentando a la madre que parió a mi casera.
Vale, bien, no pasa nada, podría ser peor. Yo qué sé, podría estar rota la ducha y... oh wait, sí que lo está. El teléfono está escacharrado y sale agua por todas partes, la cortinilla de la ventana que da a la calle está medio rota y la bañera resbala como si su único objetivo en el mundo fuera desnucarte contra los cantos. A grandes rasgos, creo de forma convencida que el duching en Burdeos debería ser considerado deporte de riesgo.
Pero mira, los gatos tenemos siete vidas. SOBREVIVIRÉEEEEE, BUSCARÉ UN HOGAAAAARejem, y tal. Aquí los supermercados están bastante bien, son de estilo Mercadona (uuuh, Mercadona, Mercadooonaaa...(8)) pero con más cositas y en franchute (lógicamente, querido Charlio ¡BAH!). He aprovechado para cumplir con una de esas cosas que tengo que hacer antes de morir: beber Coca-Cola de vainilla (ya sólo me faltan ligarme a la Hathway y darle una colleja a Messi), y ya de paso también he probado unas patatas raras de crema y pimienta. Eso que me llevo en el body.
En fin, al final decidimos ir a visitar Merignac (un pueblecito de aquí a la verita nuestra) con Alejandro, Ana y Lamya, pero por culpa de una serie de catastróficas desdichas llegamos tarde al punto de encuentro (Hotel de la Ville, que también tienen cojones los gabachos de llamarle Hotel al Ayuntamiento). Evidentemente ellos ya se habían marchado, pero nosotros al menos hicimos turismo de verdad ¡JA! (básicamente porque fuimos en dirección contraria y, claro, nos pateamos media ciudad. Toma inteligencia espacial).
Por la noche ha tocado partituky en el Spanish Place (nuestro piso, entiéndase) que ha rozado aquello que dirían en el Hormiguero: FRACASO ABSOLUTOOOOOOOOOOO (El Hombre de Negro fue a Sevilla y al volver no había perdido su sillaaaaaaaa...). Vino la gente tarde y se estuvieron poco tiempo. ESTO NO ES LO QUE NOS HABÍAN PROMETIDO, ¿ME OÍS? EXIJO PETARLO HASTA LAS 6 DE LA MAÑANA MÍNIMO, QUE HAY QUE HACERLE LA COMPETENCIA A LOS DE ENFRENTE. Qué le vamos a hacer, al menos el primer día le dejaron 10 Heynecken a Edu y esta vez media botella de Vodka. Tó contento que lo tengo.

sábado, 26 de enero de 2013

Day 1: lo que el frío se llevó

Muy majo, el señor Burdeos. Hace buena cara, tiene el señorío de quien tuvo y retuvo. Farda de saber llevar la antigüedad, como quién suma años y, a su vez, también amores. A fe que por cada edificio de intrincados dibujos alrededor de los ventanales existe alguien que alguna vez estuvo aquí y sueña con volver. Y si no, que se lo pregunten a los cientos de chinos, y no chinos, que deambulan por los bulevares de adoquín que por aquí abundan.
Desgraciadamente, si bien cabía esperarlo, el señor Burdeos tiene una pequeña sorpresa de bienvenida para todo aquél que confío demasiado en un desconocido. Vamos, que hace un frío de cojones. De ése que se te cuela por los poros de la piel y que convierte tus huesos en estalactitas. O estalagmitas, que nunca supe cuál es cuál.
En fin, depués de darnos el gustazo de cargar con las maletas de 23 kilos por el centro de Burdeos, nos plantamos en nuestro piso. Un tercero. Sin ascensor. Con escalera de caracol. Con dos maletas y el portátil. Su puta madre. Es que no me jodas, luego somos los catalanes los agarraos: ¿qué les costaba instalar un montacargas siquiera? Y ya con la puerta te mueres. Abrimos y se cae el pomo. Dafuq?
Cerramos como podemos y vemos que las antiguas inquilinas nos habían dejado una nota deseándonos un buen ERASMUS y que les cuidemos el nidito de alcohol. Bien, vale, pero porque son ellas y fueron majas, ¿eh? Edu ya me ha prometido que beberá por los dos para honrar su memoria. Puro detallismo.
Por la noche se vinieron unos cuantos a remojar el gaznate y, así, tener excusa para hacer el ridículo con drinking games que mi inocente mente no alcanzaba a entender. Los ERASMUS son fauna extraña que vive al día y que no se pregunta dónde está, sino qué le apetece hacer. Good to know, aunque mis dotes camaleónicas creo que no darán para tanto. En fin, paciencia.